martes, 17 de marzo de 2009

¿Se agota el petróleo?


LONDRES
En los últimos diez años, Matthew Simmons ha sido el agorero de la industria petrolífera mundial, advirtiendo de que la producción global de crudo está a punto de alcanzar su máximo -un concepto conocido como el cenit del petróleo [peak oil]-, lo que podría impulsar el precio del petróleo muy por encima de 100 dólares por barril y desencadenar una crisis. Aunque la mayoría de la industria tacha sus advertencias de alarmismo sin justificación, poco a poco su opinión ha calado en algunos círculos de Wall Street y de Washington. Especialmente a medida que algunos de los grandes yacimientos de petróleo del mundo, como los del mar del Norte o México, comienzan a agotarse, lo que podría confirmar su teoría.
"En este momento, algo más del 25% de la producción mundial de petróleo proviene de países cuya producción ha alcanzado, con total certeza, su máximo", o lo que es lo mismo, está cayendo o a punto de hacerlo, dice Simmons.
"En 2007, sólo la probable caída de la producción en Reino Unido, Noruega y el yacimiento mexicano Cantarell sumará casi un millón de barriles al día de petróleo", añade. Hace sólo una década, hablar de caídas de la producción en esas tres áreas era, para muchos ejecutivos de la industria, algo herético.
Pero hoy, la Agencia Internacional de la Energía, el organismo que vela por los intereses petroleros de los países más ricos, estima que la producción cayó el año pasado en México en 100.000 b/d; en Noruega en otros 100.000 b/d, y en Reino Unido en 250.000 b/d. En total, un descenso de casi medio millón de barriles al día.
Un nuevo estudio, de la prestigiosa consultora Wood Mackenzie, añade alarma. Según este, el petróleo no convencional, como las arenas bituminosas de Canadá o el crudo extra-pesado de Venezuela, será probablemente la única vía para satisfacer el incremento de la demanda de hidrocarburos a partir de 2020.
"En 2025, el petróleo no convencional supondrá más del 20% del suministro de crudo mundial", afirma la firma con sede en Edimburgo en un informe titulado Hidrocarburos no convencionales: la oportunidad oculta. Wood Mackenzie estima que las reservas de petróleo y gas no convencional se sitúan en alrededor de 3.600 billones de barriles equivalentes, de los que sólo el 13% corresponde a los tipos de crudo no convencionales más fáciles de extraer.
"La producción de petróleo convencional en los países al margen de la OPEP probablemente alcanzará su máximo en la próxima década [...] lo que hace imposible que las compañías petroleras internacionales con ambición de crecer ignoren el crudo no convencional", dice la consultora.
Wood Mackenzie cree que "no está claro" si la producción de petróleo convencional del cártel aumentará lo suficiente a partir de 2020 como para compensar las caídas de la producción en otras regiones.
"Lo que más me sorprendió a mediados de los años noventa fue la ratio de agotamiento de los yacimientos", dice Simmons, quien preside su propio y exitoso banco de inversión, durante una entrevista con EXPANSIÓN en Londres. "La tasa se estaba acelerando en algunas zonas desde una caída anual del 3%-8% a un sorprendente retroceso del 20%".
Simmons explica que en aquel momento todavía no había enlazado el concepto de la tasa de agotamiento con el cenit de la producción. "Pero pronto me di cuenta que la caída de muchos pozos implicaba que en algún momento la producción de petróleo no podría seguir creciendo" al mismo ritmo que la demanda.
Teme, además, que la OPEP o, en concreto, Arabia Saudí, sean incapaces de elevar su producción significativamente. Simmons conmocionó a la industria en 2003 con su libro Ocaso en el desierto: el choque petrolífero saudí y la economía mundial [Twilight in the Desert: The Coming Saudi Oil Shock and the World Economy] en el que advertía de una mala salud de los yacimientos del reino. Arabia Saudí ha negado la veracidad de las afirmaciones de Simmons.


La industria petrolífera calcula hoy en día que para incrementar la producción de petróleo neta en un año en 1,5 mb/d, esto es, pasar de bombear 85 mb/d a 86,5 mb/d, se necesita añadir una producción bruta equivalente de, al menos, 3,5 mb/d. Esto es debido a que primero es necesario compensar el agotamiento de algunos pozos, para luego, sobre esa cifra, añadir el incremento necesario para afrontar la nueva demanda.
Simmons cree que ese proceso no podrá continuar indefinidamente. "No es una cuestión de que nos estemos quedando sin petróleo", dice. "La cuestión es que la producción de petróleo no podrá seguir creciendo". "Si la demanda de hidrocarburos también estuviese cerca de su cenit o incluso cayendo, eso no sería un problema".
Sin embargo, tal y como Simmons advierte, todas las previsiones apuntan a un fuerte crecimiento de la demanda de petróleo y gas en los próximos 30 años. "Todos los ingenieros petroleros que han estudiado la cuestión de las reservas estima que el cenit de la producción se alcanzará en los próximos diez años", dice.
Hay algunas señales de peligro, que el banquero destaca. De los tres mayores yacimientos de petróleo del mundo por producción -Ghawar en Arabia Saudí, Cantarell en México, y Burgan en Kuwait-, Burgan ya ha alcanzado su pico máximo de producción y Cantarell no sólo lo ha alcanzado, sino que está en caída.
Sin embargo, no todos entre quienes prestan atención a las advertencias de Simmons creen que la producción mundial alcanzará su cenit pronto. Señalan, por ejemplo, al enorme potencial de los petróleos no convencionales, como las arenas bituminosas de Canadá o el petróleo extra-pesado venezolano, o a que Oriente Medio todavía puede aumentar su producción.
Pero advierten que Simmons, como mínimo, tiene razón en un punto: cada día es más difícil continuar aumentando la producción al ritmo necesario para satisfacer la demanda de los hambrientos países emergentes.
La propia Agencia Internacional de la Energía admite que el cenit de la producción de petróleo convencional no-OPEP se alcanzará en algún momento de los próximos diez años, probablemente hacia 2015. A partir de allí, el aumento de la demanda deberá ser cubierto por incremento de la producción de la OPEP y también de fuentes no convencionales, como las arenas bituminosas.
Simmons es más pesimista, ya que no cree que el crudo no convencional sea la solución, dadas las dificultades para elevar la producción en Canadá y el enorme consumo de gas natural que requiere la transformación de las arenas bituminosas en petróleo.
publicado en blog Expansion


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