martes, 17 de marzo de 2009

¡Farabundo Martí vive!

Mar
17
2009
¡Farabundo Martí vive!

Alfredo García
En torno a la noticia

El sistema de “protectorado” en América Latina agoniza. Con la victoria electoral del FMLN, la mayoría del Pueblo salvadoreño dio el primer paso hacia la independencia.
En efecto, el laureado periodista Mauricio Funes, candidato del FMLN, fue elegido Presidente con un 51.2% de los votos, contra el 48.7% de su rival, el ex director de la Policía, Rodrigo Avila, del Partido ARENA.

Fueron necesarios cuatro gobiernos del partido ARENA, heredero del sector fascista de la oligarquía y el Ejército que oprimió al Pueblo salvadoreño desde la década de los 30 del pasado siglo, para que la mayoría de los salvadoreños se convencieran que detrás de la retórica “democrática” de sus dirigentes se ocultaban los fundadores de los escuadrones de la muerte y del modelo económico neoliberal.
Los dos gobiernos del presidente Bush hicieron el resto. Despojados del pudor de otras administraciones, la ultraderecha norteamericana utilizó al Gobierno de ARENA para alimentar el viejo fantasma de la “guerra fría” a cambio de una privilegiada política migratoria para 200 mil salvadoreños indocumentados que representan más de 3 mil millones de dólares anuales en remesas, el equivalente al 17% del PIB, y un TLC para favorecer a la oligarquía terrateniente-empresarial.
A la campaña intimidatoria de ARENA se unieron varios congresistas norteamericanos que advertían sobre el peligro de una victoria del FMLN, lo que obligó al Gobierno de Obama a aclarar que la Casa Blanca respetaría y trabajaría con el Gobierno que eligieran los ciudadanos de El Salvador.
El conflicto interno del El Salvador, falsamente atribuido a la “guerra fría”, tuvo su origen en la alianza de la oligarquía terrateniente cafetalera y el sector fascista del Ejército, que en 1931 instauró gobiernos autoritarios y represivos hasta 1979.
En 1932 la pobreza y represión provocó un levantamiento popular brutalmente aplastado, donde murieron 30 mil campesinos e indígenas. Entre ellos el líder campesino Farabundo Martí, cuyo nombre simboliza la lucha política del FMLN, y el cacique de los indígenas Izalcos, Feliciano Ama.
A principios de los 60, el militar de turno dio la bienvenida al programa de la Alianza para el Progreso, redactando una nueva Constitución que prohibía la vía electoral para el movimiento progresista. A partir de entonces, el “comunismo” fue vinculado a toda reivindicación social, iniciando un período de represión y marginación política que provocó una nueva insurrección liderada por el FMLN, con un saldo de 75 mil civiles muertos y unos 9 mil desaparecidos.
En esta ocasión, las elecciones salvadoreñas no sólo fueron una oportunidad para el cambio democrático de un partido en el Gobierno. La polarización de la sociedad salvadoreña agudizada después de los acuerdos de paz que pusieron fin a la insurgencia popular en 1992, convirtieron las elecciones del pasado domingo, en un referendo sobre la soberanía.
El Presidente elegido no tendrá una tarea fácil. Al reto de satisfacer la esperanza de un tercio de la población sumida en la pobreza se añade el clima de inseguridad provocado por las pandillas juveniles y el crimen organizado, así como una desfavorable coyuntura económica.
Sin embargo, la histórica vinculación del Gobierno de EU con la oligarquía terrateniente-industrial y las Fuerzas Armadas salvadoreñas puede traer por primera vez en la historia una “influencia” positiva.

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