sábado, 27 de diciembre de 2008

El mundo puede ir a la ruina

Dec
27
2008
El mundo puede ir a la ruina

Pedro Díaz Arcia

Como si se tratara de un compendio de fin de año han salido a la palestra pública, por distintas razones, personalidades que hacen noticia cuando hablan y, a veces también, cuando callan.
En una significativa modificación a su tradicional mensaje navideño “Urbi et orbi”, el Papa Benedicto XVI, al dirigirse “a Roma y al universo”, desde la plaza de San Pedro, se refirió a la crisis económica cuando aseveró: “Si cada uno piensa únicamente en sus propios intereses, el mundo sólo puede ir a la ruina”.
Pienso que si los egoístas no tuvieran sombra, millones de seres, entre ellos decenas de gobernantes corruptos, no podrían pararse al Sol porque serían descubiertos de inmediato.
Como una respuesta a las palabras de Su Santidad, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) solicitó más de 5,000 millones de dólares a la comunidad mundial para paliar el hambre a 100 millones de personas, sólo en el año entrante.
Pero, los altruistas representantes de las billonarias operaciones de rescate del sistema financiero internacional, con el serpentario en Wall Street, se preocupan más por los intereses de sus ejecutivos que por las necesidades de los pueblos.
Por eso es recomendable, como dice el dicho popular, que “caminen por la sombra”.
Desde el Medio Oriente, Mahmoud Ahmadinejad, presidente iraní, no se quedó tras de las tablas en el escenario mundial y, durante una intervención transmitida por la BBC londinense, como una alternativa al habitual discurso anual de la reina Isabel II, afirmó que “si Cristo viviera, estaría de parte de la gente que lucha contra las tiranías y los expansionistas”.
Precisamente un pronóstico del viernes, del Centro de Investigación Económica y Empresarial, dio a conocer que la economía británica sufrirá una contracción de un 2.9 % en el 2009 y registrará su peor recesión desde 1946; no obstante la decisión del gobierno de emplear 29,500 millones de dólares para estimular el consumo y la inversión.
De acuerdo con cifras oficiales por primera vez, en 16 años, retrocedió el Producto Interno Bruto (PIB) en el tercer trimestre.
El Centro anunció los mayores perjuicios para las inversiones, con un retroceso cercano al 15 % el año entrante debido a las dificultades para conseguir crédito.
Por otro lado, en su tradicional mensaje de Nochebuena, el rey Juan Carlos se mostró preocupado por los efectos de la crisis financiera, entre otros temas de interés, y pidió a todos los españoles que “tiren del carro” en la misma dirección para recuperar lo antes posible el crecimiento económico y la creación de empleos. Actualmente, España cuenta con una alarmante cifra de desempleo del 11.3 %.
Con nuevos comentarios sobre el tema, hizo su reaparición el ex líder soviético Mijail Gorbachov para calificar de antidemocráticas las medidas del gobierno ruso para enfrentar la crisis económica.
En una reciente conferencia de prensa, como integrante del grupo independiente Iniciativa Pública Anticrisis, Gorbachov, a semejanza del monarca español, dijo: “La situación sin precedentes que tenemos hoy es difícil y todos tenemos que enfrentarla juntos”. Es decir, llamó también a empujar juntos el carro; aunque sea cuesta abajo.
El ex dirigente comunista, que con tanta ingenuidad contribuyó a la desaparición de la URSS y que recibió el Premio Nobel de la Paz en 1990, precisamente un año después de la caída del Muro de Berlín, sugirió al Kremlin congelar los precios del gas y la electricidad, así como reducir también los impuestos a las pequeñas empresas.
Entretanto en Irak, el periodista Muntadher al Zaydi, quien lanzó sus zapatos al presidente estadounidense, George W. Bush, el pasado domingo 14, sostuvo, según declaraciones de su hermano, que “si volviera el tiempo atrás, lo haría de nuevo”.
Lamentablemente, Muntadher falló los dos disparos, porque nunca unos zapatos habrían quedado mejor puestos.
Mientras, en una noticia insólita, el gobierno estadounidense negó que el rey Abdalá II de Jordania hubiese regalado a la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, un juego completo de joyas con esmeraldas y diamantes valorado en 147,000 dólares.
Al rechazar la información, ante la protesta de las autoridades jordanas, el remedio fue peor que la enfermedad, pues de acuerdo con los registros del Departamento de Estado, las joyas habían sido, en realidad, un regalo del rey Abdalá de Arabia Saudita, quien había hecho el suntuoso presente y que, además, en julio del propio año, entregó a la “modosita” Rice otro juego de joyas por valor de 165,000 dólares.
La Jefa de la Diplomacia estadounidense abandonará el Departamento de Estado “adornada” como un arbolito de navidad.
Por último, Barack Obama, quien según encuestas de CNN/Opinion Research, cuenta con la aprobación del 82 % de los estadounidenses en este período de transición —las mayores cifras de aprobación de un presidente electo en décadas—, jurará su cargo el 20 de enero, sobre la Biblia empleada por Abraham Lincoln para su primera investidura en 1861.
Nunca, desde entonces, un Presidente lo ha hecho a lo largo de la historia de la nación; aunque la Constitución ofrece libertad para que los mandatarios decidan el volumen que desean utilizar para su investidura.
Numerosos analistas valoran el gesto como un coqueteo de Obama con los republicanos.
Como es conocido, Lincoln integró su Gabinete con antiguos adversarios y Obama aspira a gobernar con un “equipo de rivales”.
Ahora, está por ver si el líder afroamericano cambiará o respetará el protocolo tradicional de recibo en la Casa Blanca, transformado por Bush durante sus ocho años de mandato.
El “astuto” sicópata instauró la práctica de colocarse a la izquierda de sus invitados, con el fin de colocarlos de espaldas a la hora de las fotos y “robarse” las imágenes de frente. De seguro, Obama no lo hará; aunque podrá hacer otros cambios.
En definitiva, las verdaderas posiciones de izquierda no son para las poses.
Por Esto!

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