miércoles, 14 de julio de 2010

Grabaciones señalan a Corcuera como cómplice de Maciel
La redacción


MÉXICO, D.F., 13 de julio (apro).- A principios de enero de 2008, poco antes del fallecimiento de Marcial Maciel, directivos de los Legionarios de Cristo se reunieron con Consagradas de esa orden religiosa en Teotepec, Oaxaca, con el propósito de ofrecerles una explicación sobre las acusaciones que pesaban sobre el fundador de la congregación por abuso sexual.

En ese entonces, el fundador de los Legionarios se encontraba en un “retiro espiritual” obligatorio. El castigo había sido impuesto por El Vaticano, debido, precisamente, al escándalo desatado por la doble vida que llevaba.

Luis Garza Medina, vicario general de los Legionarios de Cristo, fue el encargado de explicar a las Consagradas la delicada situación que enfrentaba Marcial Maciel por sus excesos personales, según el extracto de una grabación difundida este martes por la periodista Carmen Aristegui en su noticiario MVS Noticias.

En dicha sesión, el vicario general de Los Legionarios reveló a las mujeres que al menos tres directivos de esa orden sabían de las conductas anómalas de su fundador y que aún así prefirieron ocultarlas. Uno de ellos, dijo, fue Álvaro Corcuera, hasta ahora todavía director general de la congregación.

De acuerdo con el vicario de los Legionarios, el ocultamiento se debió a la “sexualidad desestructurada” de Maciel, misma que, agregó, “hizo que él tuviera una relación con una mujer, continuada, constante, a lo largo de 30 años, de la cual tuvo una hija (…) y tenía actos homosexuales, actos sexuales también con menores".

En la grabación se escucha decir a Garza Medina que Maciel mantuvo dos relaciones matrimoniales al mismo tiempo, y que producto de esta última “es probable que haya dos hijos”.

Según el vicario de los Legionarios, era “una relación simultánea, poco extraña, porque luego los hijos, tanto la niña como estos muchachos, se conocieron, se conocían las familias”.

Tras conocer las declaraciones de Garza Medina, el exsacerdote Alberto Athié consideró que son “una prueba de primer nivel” de que la cúpula de la congregación fundada por Maciel conocía y ocultó las conductas de abuso del religioso contra niños, incluido uno de sus hijos, Raúl González Lara.

La disolución de los Legionarios, agregó, “es la mejor solución para el bien de la sociedad y de la Iglesia católica".

De acuerdo con Athié, a quien Juan Manuel Fernández Amenábar, exrector de la Universidad Anáhuac, le confesó en su lecho de muerte lo que sabía de la conducta del fundador de la congregación, lo dicho por Garza pone de manifiesto la complicidad explícita de los hechos, incluido el manejo del mismo hacia adentro y afuera de la congregación a través de un doble lenguaje.

A Maciel, insistió, le tuvieron consideración en lo que se refiere a la moral sexual, porque cuando se trata de algún joven que aspira a la congregación en ese sentido, se aplican juicios "brutales".

El doble lenguaje, añadió, queda expuesto al conocerse que Maciel pidió no ser confesado antes de morir, solicitud que le fue respetada, al parecer por quienes estuvieron al cuidado del religioso, quien murió a consecuencia de un cáncer de páncreas.

Sobre ese punto, el vicario les dijo a las mujeres con quienes se reunió: "De que está en paz, yo creo que (Maciel) sí estaba en paz".

En marzo pasado, antes de que cuatro obispos culminaran ese mismo mes una investigación sobre los Legionarios de Cristo, la señora Blanca Estela Lara Gutiérrez aseguró haber procreado dos de sus tres hijos con Marcial Maciel durante una relación de casi 30 años, y acusó al cura de abusar sexualmente de dos de ellos, quienes dijeron haber sido sometidos durante al menos ocho años.

En una larga entrevista con Aristegui, aseguró haber conocido a Maciel en la ciudad fronteriza mexicana de Tijuana, Baja California, cuando ella tenía 19 años y él 56, y de ahí comenzaron una vida de pareja durante la que procrearon dos hijos. El fundador de los Legionarios también adoptó a un niño que ella tuvo en una relación anterior, dijo.

Acompañada de sus hijos, identificados como José Raúl, Omar y Cristian, la mujer refirió que Maciel se hizo pasar ante ellos como "José Rivas", un hombre viudo que decía trabajar para la compañía Shell Internacional y que a veces aseguraba que era detective privado e incluso agente de la CIA.

Afirmó que sólo conoció la verdadera identidad en 1997, cuando leyó en una revista un reportaje sobre los escándalos de presunto abuso sexual de Marcial Maciel, quien falleció en 2008 a los 87 años.

Los supuestos familiares del sacerdote católico aseguraron que decidieron romper el silencio para impedir que vuelvan a ocurrir abusos y para pedirle al papa Benedicto XVI que impida a la congregación seguir dándoles la espalda.

"Compartimos el mismo dolor con los exlegionarios, porque fuimos también víctimas de mi papá", dijo José Raúl, identificado como hijo de Maciel.

Al conocer este caso, José Barba, uno de los nueve exlegionarios que acusaron a Maciel de haber abusado de ellos, dijo que sentía “evidente tristeza por estos chicos, por esta pobre señora, y siento indignación con respeto al trato y el manejo, y diría yo la manipulación que los directivos de la Legión de Cristo siguen ejerciendo".

Además, afirmó que la Iglesia ha intentado persuadir a la gente de que Maciel era el único que había engañado a la gente, sin considerar que para haber ocultado lo que se ha denunciado debía contar con toda una estructura dentro de la Legión que lo respaldara.

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