viernes, 15 de mayo de 2009

Un rufián escribe sobre mafias

May
14
2009
Un rufián escribe sobre mafias

Por Gilberto Balam Pereira
Haiga sido como haiga sido, pero aquí estamos

De verdad da flojera escribir sobre el asunto. Como dice Tere Jardí, “leeré el libro con cierta dosis de morbo, pero al terminarlo lo pondré en su lugar, en el basurero”.
La epidemia, los gobiernos del mundo (Fidel Castro), los inversionistas extranjeros, los banqueros, la Comisión Internacional de Derechos Humanos (Jacinta) nos han dejado como pila de cochinero, a lo que se suma –el colmo– el panfleto de un aventurero argentino, mentiroso compulsivo, extorsionador, amoral, y con todo esto, además, con un tremendo poder de convencimiento y seducción ( hacia hombres y mujeres) hasta con los más “aventados” (AMLO) y la experimentada clase política mexicana, empresarial, con la misma Sedena (cartillas hechizas de conscripto), Secretaría de Relaciones Exteriores (pasaportes apócrifos), Secretaría de Gobernación (actas falsas, permanencia irregular en México), medios deportivos (dueño de dos o tres equipos de fútbol), manipulación a los propios medios de comunicación como su filial Televisa.
Derecho de Réplica tiene un contenido nada novedoso, hasta aburrido, porque desde cuándo (AMLO lo señaló a tiempo) ya todo era del dominio público merced a las filtraciones que se acostumbran dar entre los sectores políticos, empresariales y sociales; que el cabecilla de la mafia es Carlos Salinas de Gortari, y sus títeres (a quienes da trato de súbditos), son los responsables del complot contra López Obrador, fueron estos peleles: el orate Fox, el macabrón Fernández de Cevallos, el intrigante Santiago Creel, quienes se encargaron de pasar la charola entre Peña Nieto, Arturo Montiel, la Gordillo, Manlio Fabio Beltrones como los principales en reunir 350 millones para entregar a Ahumada, producto de la extorsión; Televisa y sus empleados Bernardo Gómez y López Dóriga participaron en la clandestina planeación del complot.
Ahí tenemos al PAN, al PRI y al sector empresarial desnudados en su propia miasma por Ahumada. Una perredista, Rosario Robles, la Malinche de la época moderna tuvo su propio suicidio político.
Una vez más, no es ninguna novedad que la corrupción, la complicidad, la inmoralidad queda exhibida, es ya la esencia y el espíritu de los que de una u otra forma están involucrados en las decisiones y conducción del país. Políticos y partidos. Todo ello, constituye ya un componente, al parecer irreversible, de la cultura de los gobernantes mexicanos que nos han llevado a ser el país más corrupto del planeta.
“Y qué, y qué. Haiga sido como haiga sido, seguimos en el poder. Les guste o no, con todo y nuestro escritor intelectual Ahumada. A ver qué van ustedes a hacer”.
¿Qué aporta de original o noticioso el libelo de un mafioso? Nada, sólo una risible venganza exhibicionista (nada concreta) que no llega ni siquiera a un ajuste de cuentas. El tipo no gana nada en el asunto de su citado libelo. Ni monetariamente, porque tiene que compartir con su editor y sus abogados el producto de las ventas de su mórbido best seller.
La revista Proceso le espeta al rufián: “vos también tenés tu historia”.
En una extensa primera parte de su “obra” el autor se refiere a su siniestra biografía, pero a quién demonios podría interesarle sus datos personales, de estudios, de mujeres, de negocios plagados siempre de mentiras, transas y tropelías de los que hizo víctimas a sus socios y a todos los que se le acercaban, incluyendo a Cárdenas Battel, al perredista Ramón Sosamontes, a los hermanos Bribiesca, a dirigentes del deporte (olvidaba nada menos que a Bejarano y Ponce), a particulares dueños de pequeñas empresas granjeras, madereras, cementeras, de la construcción, etc. en una de las cuales hizo socio a su hermano Roberto causándole a éste la penalización de once años por sus trampas financieras. El mismo escribidor pasó junto a su hermano un mes en la cárcel de la que se libró por el tráfico de influencias que también caracteriza a nuestro medio. Y mientras este sórdido escribidor continúa con sus tropelías, nosotros seguimos padeciendo las consecuencias del fraude electoral al que contribuyó enormemente.
Decía yo al principio que daba flojera y rabia ocuparme de estas temáticas políticas. Envidio a Conrado Roche Reyes, José Diaz Cervera, Roldán Peniche Barrera, Jorge Cortés Ancona, Ivi May Dzib, Edgar Rodríguez Cimé, a Lara y Calero, alguno se me escapa, quienes en nuestro diario POR ESTO! nos escriben todos los días sobre la objetividad inmediata, hechos sabrosos, sin dramas ni jaloneos de vestiduras, ni sobre “lo intelectual o lo político”, a quienes por cierto leo con fruición todos los días.

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