Presenta AMLO al FAP alternativa de presupuesto 2009
Part II: Hildebrando, Segob y el IFE
| Lunes, 03 de Noviembre de 2008 00:00 |
| Dick Secades MANHATTAN, Nueva York En realidad no hubo saña, más bien todo fue cordial, y hay que recapitular pues, se acabó la campaña.
MAÑANA MARTES SERÁ EL DÍA. JOHN MCCAIN NO DEBE RECIBIR NINGÚN VOTO DE QUIENES HAN TENIDO PROBLEMAS CON SUS HIPOTECAS O DE LOS QUE NO HAN PODIDO ADQUIRIR NI UN PEQUEÑO APARTAMENTO. ¿POR QUÉ?, PUES, PORQUE EL CANDIDATO REPUBLICANO TIENE SIETE LUJOSAS CASAS EN SIETE CIUDADES DIFERENTES. ENTONCES, ¿QUÉ VA A SABER ÉL DE LO QUE ES NO TENER CÓMO BRINDARLE A LA FAMILIA DE UNO DÓNDE VIVIR? Por el otro lado, nadie con dificultades económicas va a votar por Barack Obama, ya que el demócrata recogió para su campaña 605 millones de dólares, de los cuales gastó 594 millones. McCain alcanzó 321 millones e invirtió 284. ¿Qué van a hacer los dos caballeros con los 48 millones que no usaron?....¡Vaya usted a saber! Todo parece indicar, sin embargo, que ganará Barack Obama. Y dentro de ese “todo”, están los 17 millones 693 mil 194 que entraron en su sitio de YouTube, porque McCain, ahí mismo, solo recibió un millón 920 mil 205 visitantes. Entonces, tendremos en enero al primer Presidente negro de Estados Unidos, lo que significará un gran paso de esta sociedad hacia la justicia, aun cuando ocurre 52 años después que Jackie Robinson fuera el primer bigleaguer negro en el siglo XX. Pero aún estamos por ver a una mujer Presidenta o vice-Presidenta y a un Presidente de 71 o más años elegido en su primer intento. Publicado en www.poresto.net |
| Lydia Cacho Plan B 03 de noviembre de 2008 |
| Obama: globalizar la esperanza |
El mundo ha sufrido con frustración y desencanto el creciente puño de acero que el gobierno estadounidense ha impuesto durante 12 años, y con John McCain sería más de lo mismo |
El taxista es un joven vietnamita de 30 años cuya familia emigró a Francia durante la guerra de Vietnam. Al arrancar me preguntó mi nacionalidad. Inmediatamente relacionó México con Estados Unidos. Ustedes rezarán para que gane Obama, aseguró más que preguntarme; la política internacional de Bush ha dañado al planeta entero, afirmó con argumentos sólidos. Saliendo de una cena tomé otro taxi, el conductor era de origen iraní, escuchaba atentamente un programa radial de debate sobre elecciones en Norteamérica. Cuando le pregunté por qué estaba tan interesado, el hombre aseguró que si “logramos que gane Obama el mundo será un mejor lugar”. La apropiación de las elecciones estadounidenses me dejó impresionada. Un taxista franco-iraní no tiene acceso a las urnas americanas, pero ciertamente, como millones de personas en el mundo, entiende lo que significaría la llegada de Barack Obama a la Presidencia del país más poderoso del mundo. Estaba en París, invitada por la UNESCO a la celebración del aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos. La charla sobre las elecciones estadounidenses estaba en todas partes, desde los taxis hasta el metro y las mansiones de diplomáticos. Hablamos de derechos humanos, de las guerras en Irak y Afganistán, del tráfico de armas, de Guantánamo y la tortura; de México y su guerra contra el narcotráfico. La saga de los Bush fomentó la violencia global. El mundo ha sufrido con frustración y desencanto el creciente puño de acero que el gobierno estadounidense ha impuesto durante 12 años. Sus valores patriarcales lograron promover la violencia, la intolerancia y el armamentismo. Tal vez por eso ahora, como nunca antes en la historia, se vive un fenómeno de obamismo internacional. El joven candidato demostró su congruencia como senador y ha renovado la sensación de que sí hay esperanza de otras formas de gobierno más humanistas. No se necesita ser economista para entender que las políticas de un país impactan a las del resto del mundo. Los recientes rescates bancarios y las estrepitosas caídas de las bolsas internacionales han demostrado que la globalización del materialismo violento, fomentado por los gobiernos de derecha en el mundo entero, tiene eco en los más remotos poblados de la Tierra. La globalización llegó para quedarse. El mundo, desde Alaska hasta Indochina, está habitado por hombres y mujeres que, al igual que Obama, piensan que la paz, el equilibrio del ecosistema, la equidad y la diversidad son posibles. George W. Bush ha buscado a enemigos como él, quienes en nombre de un dios cruel y guerrero hacen la guerra para apropiarse de territorios y bienes materiales. Para acumular poder. Su visión del mundo consiste en desintegrar y conquistar a los otros. McCain sería más de lo mismo. El taxista vietnamita, el iraní, el concierge francés, la aeromoza libanesa, la cantante palestina, la campesina mexicana y el mecánico guatemalteco, saben que las elecciones estadounidenses del 4 de noviembre pueden cambiar al mundo. No se equivocan. Obama ha logrado compartir una idea simple y profunda que se refleja con el eslogan de su campaña: “No sólo te pido que creas en mi habilidad para cambiar al país, sino en la tuya propia para cambiar al mundo”. Más allá del resultado electoral, el joven demócrata de origen multirracial nos recordó la posibilidad de globalizar la esperanza. El Universal |
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